Escribir como proyecto

Las palabras son poderosas. Extremadamente poderosas. Es por ello que definir como propósito: Escribir un libro puede llevarnos al fracaso.  Te estarás preguntando si me volví loca al decir esto, pero no. He conocido a muchos escritores fantásticos que se han trazado un único objetivo de escribir su libro y al encontrarse con el archivo terminado no encuentran qué hacer con él. 

El mundo está lleno de libros asombrosos que se han quedado olvidados en un cajón porque quien los parió sintió que había cumplido al teclear el punto final. Tal vez porque mi vida profesional fue marcada desde sus inicios por una palabra: Proyecto, no entiendo que el proceso de escribir un libro, que la profesión de escritora cese en el momento en que se termina de escribir. 

Eloy Moreno, escritor español, lo dice claramente el proceso de escritura es el embarazo del libro y abandonarlo a su suerte tras el parto es un acto infame. En ese momento es cuando tu criatura requiere de toda tu atención. En ese instante superas el concepto romántico de «mi libro» y te enfrentas con la realidad de que este es un producto en busca de su comprador y como tal es indispensable crear todo el entramado para garantizar su éxito. 

El proceso inicia desde el momento en que te decides a escribir. Es importante definir en términos prosaicos tu producto, a quién va dirigido, cuál es el por qué de su existencia y de esta manera diseñar la estructura sobre la cual lo vas a crear. 

Cuando decidí establecer unas jugueterías hice un estudio de mercado, revise los requisitos, las condiciones del sector, cuáles eran los márgenes que tenía como distribuidora, qué tipo de juguetes se estaban buscando, cómo podía comunicarme con mi cliente, etc.  Así como no te lanzarías a escribir sin conocer los mínimos criterios de la gramática y ortografía, es importante entender cómo funciona el mundo editorial y cómo puedo hacer para llegar a más lectores. 

La intencionalidad de nuestras acciones nos permitirá que más allá de unir miles de palabras, logremos dirigir actividades y recursos para cumplir con el propósito que nos hemos trazado con nuestro libro.  

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